MENU

Reflection on Pope Leo’s papal encyclical “Dilexi Te”

If Jesus, who is rich beyond measure, embraces poverty at every moment and stage of his life, and even continues to give from his poverty in his very last moments on the cross, what does that mean for us? Spoiler alert, it means everything.

Something that has surprised me as I grow older is that the more I encounter people in both ministry and in life in general, the more I realize how similar and united I am to them rather than different. I especially notice this when I experience people in poverty. Whether it be material poverty, the poverty of addictions, the poverty of being unloved, the poverty of sickness, or the poverty of sin, as I hear people’s stories and encounter them, no matter what the situation, I continue to come to the same conclusion, “You and I are not that different.”

The more I hear people’s stories and see their situations of poverty, the more I reflect on my own life and my own poverty, the more I realize that I have been poor, I am poor, and I will be poor in the future. What do I mean? I have been a poor sinner in need of God’s mercy, and I continue to be one. I have experienced the poverty of addiction in my own life. I have experienced moments of great material poverty. I have fallen at various times in my life and needed someone to stretch out a hand to help lift me up. I have needed help in my life tens of thousands of times. I have been poor more times than I can count. An honest reflection on life reveals a liberating reality, we are all poor. Furthermore, if Jesus became poor, it reminds us of one of the deepest truths about humanity, “we are all poor.”

In the next section, paragraphs 49-79, which I invite you to read from Pope Leo’s new encyclical “Dilexi Te”, Pope Leo shares with us the example of several saints who literally became poor to be with and serve their poor sisters and brothers. In paragraph 79, Pope Leo reminds us that the examples of these saints “teach us that serving the poor is not a gesture to be made “from above,” but an encounter between equals, where Christ is revealed and adored.” As we read the stories of these saints in paragraphs 49-79 of “Dilexi Te”, may our hearts and minds be nourished by their radical love, and may we reflect on how God is calling us to serve our poor sisters and brothers around us in various situations as equals from our own poverty. I pray you enjoy reading paragraphs 49-79 this week, and I look forward to further reflecting on poverty, and how God loves us abundantly in our poverty. Blessings!

Reflexión sobre la encíclica papal Dilexi Te ” del Papa León

Si Jesús, que es inmensamente rico, abraza la pobreza en cada momento y etapa de su vida, e incluso sigue dando desde su pobreza en sus últimos momentos en la cruz, ¿qué significa eso para nosotros? Alerta de spoiler: lo significa todo.

Algo que me ha sorprendido a medida que voy envejeciendo es que cuanto más trato con personas, tanto en el ministerio como en la vida en general, más me doy cuenta de lo similar y unido que estoy a ellas, en lugar de diferente. Esto lo noto especialmente cuando trato con personas en situación de pobreza. Ya sea pobreza material, pobreza por adicciones, pobreza por falta de amor, pobre za por enfermedad o pobreza por pecado, al escuchar las historias de las personas y tratar con ellas, independientemente de la situación, sigo llegando a la misma conclusión: «Tú y yo no somos tan diferentes».

Cuanto más escucho las historias de las personas y veo sus situaciones de pobreza, más reflexiono sobre mi propia vida y mi propia pobreza, más me doy cuenta de que he sido pobre, soy pobre y seré pobre en el futuro. ¿Qué quiero decir? He sido un pobre pecador necesitado de la misericordia de Dios, y sigo siéndolo. He experimentado la pobreza de la adicción en mi propia vida. He vivi do momentos de gran pobreza material. He caído en varias ocasiones en mi vida y he necesitado que alguien me tendiera la mano para ay udarme a levantarme. He necesitado ayuda en mi vida decenas de miles de veces. He sido pobre más veces de las que puedo contar. Una reflexión honesta sobre la vida revela una realidad liberadora: todos somos pobres. Además, si Jesús se hizo pobre, eso n os recuerda una de las verdades más profundas sobre la humanidad: «todos somos pobres».

En la siguiente sección, párrafos 49-79, que les invito a leer de la nueva encíclica del Papa León «Dilexi Te», el Papa León com parte con nosotros el ejemplo de varios santos que literalmente se hicieron pobres para estar con sus hermanos y hermanas pobres y serv irl es. En el párrafo 79, el papa León nos recuerda que los ejemplos de estos santos nos «enseñan que servir a los pobres no es un ge sto de arriba hacia abajo, sino un encuentro entre iguales, donde Cristo se revela y es adorado». Al leer las historias de estos san tos en los párrafos 49-79 de «Dilexi Te», que nuestros corazones y mentes se nutran de su amor radical, y que reflexionemos sobre cómo Dios
nos llama a servir a nuestros hermanos y hermanas pobres que nos rodean en diversas situaciones como iguales desde nuestra pr opi a pobreza. Espero que disfruten leyendo los párrafos 49-79 esta semana, y espero poder seguir reflexionando sobre la pobreza y sob re cómo Dios nos ama abundantemente en nuestra pobreza. ¡Bendiciones!