MENU

From Deacon Joshua’s Desk – July 19, 2026

Our first reading comes from the Book of Wisdom, written about fifty years before Christ by an unknown author. Also known as the Wisdom of Solomon, it reminds us that God’s Kingdom is already at work in the world. For Christians, this means that God’s justice is greater than any human ruler, His kingship extends over nature and history, and His Wisdom is not distant, but rather dwells among us.

With that background, our first reading (Wis 12:13, 16-19) reminds that God’s care is universal. He extends His mercy to any person who seeks repentance for their sins. We can trust that He will judge us fairly and justly.

Although our Psalm today is a prayer in time of distress, the Psalmist praises God who is always good and forgiving, and who extends His mercy on those who call out to Him.

Taken together, these readings should offer us great hope. The Lord is not a cold or distant God. Instead, He is merciful, loving, patient, and close to all who turn to Him. We can confidently bring our burdens, sins, and sorrows to the Lord, knowing that He will hear us.

Desde el Escritorio del Diácono Joshua

Nuestra primera lectura proviene del Libro de la Sabiduría, escrito unos cincuenta años antes de Cristo por un autor desconocido. Conocido también como la Sabiduría de Salomón, este libro nos recuerda que el Reino de Dios ya está actuando en el mundo. Para los cristianos, esto significa que la justicia de Dios es superior a la de cualquier gobernante humano, que su reinado se extiende sobre la naturaleza y la historia, y que su Sabiduría no es algo lejano, sino que habita entre nosotros.

En este contexto, nuestra primera lectura (Sab 12, 13. 16-19) nos recuerda que el cuidado de Dios es universal. Él extiende su misericordia a toda persona que busca el arrepentimiento por sus pecados. Podemos confiar en que Él nos juzgará con equidad y justicia.

Aunque el salmo de hoy es una oración en momentos de angustia, el salmista alaba a Dios, quien es siempre bueno y misericordioso, y quien extiende su gracia a aquellos que lo invocan.

En conjunto, estas lecturas deben llenarnos de gran esperanza. El Señor no es un Dios frío ni distante; al contrario, es misericordioso, amoroso, paciente y cercano a todos los que acuden a Él. Podemos presentar con confianza nuestras cargas, pecados y pesares ante el Señor, sabiendo que Él nos escuchará.